¿Qué es la eficiencia energética?

La eficiencia energética hace referencia a la cantidad mínima de energía que se puede consumir para realizar un proceso, ya sea alumbrar una habitación o calentar una vivienda, sin repercutir negativamente en las condiciones de vida de los usuarios.

El concepto de eficiencia energética va muy ligado a la autosuficiencia, el consumo casi nulo y las energías renovables. Cada vez que encendemos una bombilla o cocinamos, estamos consumiendo una serie de recursos naturales que, en algunos casos, no son recuperables.

Este hecho nos lleva a que reducir el consumo de energía y, por lo tanto, de contaminación atmosférica y de recursos naturales, se ha convertido en objetivo prioritario para las políticas públicas.

Actualmente, se han oficializado una serie de protocolos y planes nacionales con objetivos de reducción de contaminación y gasto energético que veremos en este post.

Ventajas de corto y largo alcance de la eficiencia energética

Si el consumo energético se hace más eficiente, la cadena de distribución, desde el consumidor final hasta el producto, se vuelve más sostenible y permite un menor ritmo de producción y emisión.

Entre sus beneficios, tanto para particulares como para empresas:

  • Un uso más eficiente de aparatos eléctricos de bajo consumo reduce la factura eléctrica
  • En el caso de empresas y fábricas, además de la factura eléctrica, también se abarata el proceso de producción
  • Un menor consumo eléctrico reduce la emisión de Gases de Efecto Invernadero y de explotación de recursos naturales, así como de dependencia energética

Cómo hacer más eficiente una vivienda

Tratándose la energía de un “recurso” cuyo coste puede ser elevado según su fuente, además de altamente contaminante o limitado salvo en el caso de las energías renovables, aumentar la eficiencia energética de industria y viviendas es uno de los objetivos habituales de las políticas energéticas.

Como consumidores finales, y para mejorar la eficiencia energética de una vivienda, los propietarios o inquilinos pueden optar por:

  • Utilizar bombillas de bajo consumo
  • Revisar el aislamiento y las filtraciones de la envolvente, lo que revierte en un menor uso de sistemas de aire acondicionado y calefacción
  • Reemplazar los electrodomésticos antiguos por otros actuales con mejor calificación energética (A+, A++, A+++)

Estos pequeños cambios pueden resultar, a la larga, muy beneficiosos no sólo en cuanto a consumo, sino también en lo relativo a mayores niveles de confort bienestar dentro de la vivienda.

Requisitos energéticos para viviendas de nueva construcción

Desde el año 2007, los edificios de nueva construcción deben presentar su calificación energética desde la fase de proyecto. Una vez rematada la obra, se debe confirmar la calificación presentada.

En concreto, el CTE (Código Técnico de la Edificación) especifica una serie de requisitos que se deben cumplir para la construcción y mantenimiento de edificios. Estos son:

  • Limitación de demanda energética
  • Rendimiento de las instalaciones térmicas
  • Eficiencia energética de las instalaciones térmicas
  • Contribución solar mínima de agua caliente sanitaria
  • Contribución mínima de energía eléctrica

Actualmente, y para 2021, los edificios de nueva construcción deberán tener una demanda de energía casi nula que deberá estar cubierta por fuentes renovables con un aporte de hasta un 50%.

Al mismo tiempo, se elimina la obligatoriedad de utilizar fuentes de energía renovable concretas como la energía solar fotovoltaica, y se permite la inclusión de otros sistemas.

Además, uno de los parámetros a tener en cuenta será el coeficiente global de transmisión de calor a través de la envolvente térmica. Determinados niveles serán exigidos tanto para obra nueva como para rehabilitación.

Edificio Thermos con panel composite STACBOND es el primer edificio residencial certificado como passivhaus

El edificio Thermos es el primer edificio residencial con certificación Passivhaus en España

Eficiencia energética en España

Como miembro de la UE, España se adhiere a los compromisos energéticos de la Unión Europea y sus objetivos. El plan actual, llamado Horizon 2020, plantea una serie de objetivos para los que se han destinado 64 millones de € para proyectos de innovación y de absorción por el mercado de eficiencia energética.

Según los objetivos acordados hasta la fecha, para 2020, en la UE deberían cubrirse:

  • 20% de reducción de gases de efecto invernadero en relación con los niveles de emisión de 1990
  • 20% de reducción del consumo de energía que deberá ser asumido por eficiencia energética
  • 20% de energía consumida procedente de fuentes renovables

Los siguientes objetivos, ya dentro del plan Horizon 2030, son más ambiciosos:

  • Reducir las emisiones de la UE en un mínimo del 40% en relación con los niveles de 1990
  • Una cuota mínima del 32% de energía consumida procedente de fuentes renovables
  • Un 32,5% de reducción de consumo de energía convencional que deberá ser asumido por eficiencia energética

Los beneficios asumidos por los planes Horizon 2020 y 2030 se dirigen hacia:

  • Garantía de una energía asequible para todos los consumidores
  • Aumento de la seguridad del suministro energético dentro de la UE
  • Creación de puestos de empleo relacionados
  • Reducción de la dependencia de la importación de energía

Intensidad energética

En relación con los objetivos de reducción de consumo energético y emisión de gases invernadero, es interesante conocer el indicador de intensidad energética.

El concepto de intensidad energética se calcula como la relación entre la demanda y el PIB de un país.

Una intensidad elevada indica un coste alto de energía en relación a la producción. Es decir, un consumo alto con un resultado bajo.

En cambio, una intensidad energética baja indica un coste bajo en relación a la producción.

En el caso de España, desde el año 2004, cuando la intensidad energética alcanzó un pico de 104,5 (en toneladas equivalentes de petróleo por millón de euros), la tendencia ha ido en franco descenso hasta las 78,3 de 2017.

Dependencia energética por países en la UE - Eficiencia energética

Plan Nacional de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética (PNAEE) 2011-2020

En 2011, el Consejo de Ministros de España aprobó el Plan Nacional de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética para el periodo 2011-2020. Su objetivo principal es alcanzar una mejora media de la intensidad energética de un 2% anual.

El Plan prevé un crecimiento medio del PIB del 2,3% en el que el consumo del petróleo descienda un 1.8% y la energía nuclear un 1,05% al mismo tiempo que se prevé el aumento de consumo de carbón, gas natural (1,98% y 2,28%, respectivamente), y un aumento anual del 6,46% de uso de energías renovables.

Dentro del PNAEE se calcula, además, un crecimiento del consumo del 0.2% anual.

España se caracteriza por una reducida aportación de recursos propios para hacer frente a la demanda energética de la población y la industria. Por este motivo, debe importar una gran cantidad de productos petrolíferos.

En términos generales, si bien los porcentajes de dependencia con respecto al resto de países de la UE ha mejorado, España, con un 72,3%, todavía se encuentra lejos de la media europea (53,55%).

Intensidad energética en España 2000-2017

Como puedes ver, la eficiencia energética cubre un aspectro muy amplio, que va desde los pequeños cambios que podemos hacer como ciudadanos en nuestras viviendas, hasta políticas para nueva construcción y rehabilitación o, a un mayor nivel, acciones a nivel estatal siguiendo los objetivos de la UE.